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QFD (Quality Function
Deployment) |
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Concepto |
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El QFD supone una metodología que permite
sistematizar la información obtenida del usuario hasta llegar a definir las
características de calidad del producto/servicio, adaptándolo al mercado.
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Metodología |
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Fuentes de información
Las fuentes de información que se pueden utilizar son variadas. Desde las
quejas hechas por los clientes (que por cierto son pocas, ya que un porcentaje
elevado de clientes insatisfechos no declaran su insatisfacción a la empresa
abiertamente), hasta cuestionarios administrados a éstos, pasando por
conversaciones directas (normalmente en grupo). La cuestión es qué método
utilizar para que esa traducción del mundo del cliente al mundo de la empresa
sea lo más correcta posible.
Se parte de la obtención de información acerca de las demandas del cliente para
llegar al despliegue de un cuadro de la Calidad Demandada, es decir, de aquella
que quiere el cliente que, en última instancia, supone la calidad verdadera.
Este cuadro de la calidad demandada no es suficiente por sí solo
para el diseño del producto / servicio. Significa el primer paso para el
despliegue de la Calidad Planificada, que se basa en un análisis del propio
producto/servicio en relación con los de la competencia. Este aspecto es de
suma importancia, ya que deberemos diseñar, o rediseñar, nuestro
producto/servicio no solo en función de las demandas del cliente, sino
considerando la opinión y valoración que éste da al de nuestros competidores.
A partir de aquí, conoceremos en qué características del producto/servicio
tenemos que invertir para su mejora, ya que no se trata solamente de seguir la
calidad demandada aisladamente. Por ejemplo, si nuestros clientes valoran
considerablemente que dispongamos de una gran variedad de productos en nuestros
establecimientos y nosotros no ofrecemos una variedad suficiente para cubrir
los deseos de la clientela, tal vez debamos mejorar en este sentido. Pero tal
vez no, si la valoración que el cliente hace de la competencia en el aspecto
variedad es más pobre que la que hace de nosotros.
Esta cuestión es importantísima. Optimizaremos el resultado de nuestra
inversión en la mejora ya que sabremos en qué invertir para diferenciarnos
positivamente de los demás.
No obstante, en el ejemplo anterior puede no quedar suficientemente claro qué
entendemos por variedad (o por orden, atención recibida, mejores instalaciones,
comodidad o rapidez). Tal vez el usuario valore significativamente realizar la
compra cómodamente, pero ¿qué entendemos por comodidad? y ¿qué elementos
debemos considerar para aumentar esa comodidad?
El despliegue del cuadro de las Características de Calidad conectará el mundo
del cliente (que afirmará, por ejemplo, que valora altamente el trato recibido)
con el mundo de la empresa, es decir, con los elementos con los que trabaja la
empresa para incidir en el servicio (por ejemplo, reducción de la rotación de
personal en las secciones).
Finalmente, obtendremos una clara idea de cuáles deben ser las especificaciones
de nuestro servicio (por ejemplo, más cajeras, más horas de limpieza, más
marcas distintas...), en qué elementos hemos de invertir de modo preciso y de
qué manera para conseguir acercarnos a las expectativas del cliente, para
ajustar nuestro producto/servicio de modo que consigamos clientes satisfechos.
Fases del QFD
Las fases en las que se desarrollan las ideas apuntadas anteriormente
son las siguientes:
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1. Identificar y jerarquizar a los clientes.
Este elemento es indispensable para comprender a los clientes y
considerar correctamente sus expectativas. Por otra parte, nos permitirá
seleccionar el/los segmento/s de usuarios adecuados para recoger los datos e
informaciones necesarios para realizar el despliegue de la Calidad Demandada y
Planificada. En esta fase es imprescindible la participación del Departamento
Comercial o de Marketing de la organización, que probablemente poseerá datos al
respecto.
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2. Identificación de las expectativas del cliente.
Para realizar el diseño de un producto/servicio en función del cliente,
es esencial conocer las expectativas de éste, lo que podemos llamar mundo del
cliente. Los medios que se disponen para ello, pueden ser los siguientes:
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Grupos de discusión. |
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Oposición: nos da
Informes sobre quejas. |
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Durante las sesiones,
Estudios existentes en base a encuestas realizadas. |
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Durante las sesiones,
Informes de responsables de puntos de venta. |
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Durante las sesiones,
Publicaciones y artículos. |
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Durante las sesiones,
Informaciones sobre la competencia. |
En esta fase deben implicarse distintos departamentos, como Marketing,
Comercial, Organización... así como personal de línea.
El sistema de elección a utilizar es el contacto directo con clientes mediante
conversaciones, preferiblemente en grupo en las que deberemos descubrir las
demandas explícitas y latentes sobre el servicio. Estos clientes, a ser
posible, deberán conocer también el servicio de la competencia y opinar sobre
ellos.
Este tipo de informaciones suelen presentar dos inconvenientes: son poco
exhaustivas y poco precisas. Ambos, se superan en la fase siguiente.
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3. Conversión de la información en descripciones verbales
específicas.
Los datos anteriores nos deben de servir para adquirir una primera
orientación sobre las preferencias del cliente. De este modo, contaremos con
una información base que reelaboraremos en esta fase con el fin de presentar un
cuestionario completo a una muestra de clientes más amplia. Esta reelaboración
es necesaria si pensamos que, normalmente, no se es muy específico al plantear
las demandas.
Por ejemplo, el grupo de usuarios pueden comentar que les gustaría tener donde
elegir al comprar en el establecimiento. A partir de ahí podemos precisar dos
elementos de nuestro cuestionario: variedad de productos y variedad de marcas.
Se trata de convertir la información directa en información verbal más precisa
que nos permita obtener medidas concretas.
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4. Elaboración y administración de la encuesta a
clientes.
El último paso de la toma de datos sería administrar una encuesta a
usuarios de nuestro servicio, que conozcan también la competencia. En este
cuestionario se les pide que evalúen, de 1 a 5 (1: no ejerce influencia; 5:
ejerce fuerte influencia) la influencia de cada uno de las demandas estudiadas
a la hora de elegir un establecimiento u otro. Se pide también que valoren cual
es la posición, en cada una de esas variables, de la propia empresa y las de
las empresas de la competencia, también en una escala de 1 a 5.
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5. Despliegue de la calidad demandada.
Definidos los datos a obtener y conseguidos éstos, se pasa a realizar el
despliegue del cuadro de la Calidad Demandada y de la Calidad Planificada. Se
trata de una matriz en la que tenemos, por una parte, los factores acerca de
los cuales se ha interrogado a la muestra de clientes. Por otra, tenemos la
importancia que se ha dado a cada uno de ellos así como la valoración que han
hecho de nuestra empresa y de la competencia. La columna puntos estratégicos
permite introducir la orientación estratégica que se quiere dar al servicio.
En función de la importancia concedida por el cliente en un factor concreto y
la valoración recibida por la propia empresa y las de la competencia,
decidiremos la calidad planificada que queremos obtener en el futuro. Ese será
el valor al que tenderemos y, en relación con la situación actual, asignaremos
un factor de aumento de la calidad en esa variable: Con estos datos, estaremos
en condiciones de obtener los pesos absolutos (importancia absoluta) de los
distintos factores.
El siguiente paso es la determinación de los pesos relativos (importancia
relativa) de cada una de las variables en la mejora del servicio.
Evidentemente, se trata de determinar en qué aspectos hay que comprometer mayor
esfuerzo para ajustar nuestro servicio a las demandas del cliente, QUÉ hay que
mejorar, en función de la situación actual de la empresa y de la competencia.
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6. Despliegue de las características de calidad.
El cuadro anterior nos indica QUÉ hay que mejorar. Esto ya supone un
avance en cuanto al diseño del servicio pero existe otra interrogante a
despejar: CÓMO lo mejoramos.
Para ello, es necesario desplegar otro cuadro. Se trata de una matriz de doble
entrada donde se cruzan los factores evaluados con las características de
calidad. Las características de calidad se refieren a los elementos propios del
mundo de la organización, es decir, aquellos que la empresa puede modificar en
determinada medida y que son Indicadores cuantificables y medibles por tanto.
La elaboración de esta lista de indicadores debe hacerse por parte de un grupo
interdisciplinar , pudiendo llevarse a cabo paralelamente a las fases
anteriores. Estos indicadores tienen una importancia fundamental ya que
representan el mundo de la empresa, y será en ellos sobre los que hay que
actuar. La lista resultante deberá ser, por tanto, exhaustiva y consistente.
Esta metodología (QFD) permite invertir con el máximo rendimiento en el diseño
del producto / servicio, haciéndolo en aquellos elementos relevantes en función
del análisis realizado que, como puede observarse, considera las opiniones de
los clientes, tanto sobre nuestra empresa como sobre las de la competencia, en
las variables sustanciales del servicio.
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Páginas Web
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