Dificultad de lograr la sensibilización de los directivos en línea de
explotación (no la alta dirección), así como la cadena de mando estratégica.
Recelo de los departamentos a integrar.
Dificultad de trabajar con un sistema de gestión cuando no se ha hecho nunca.
Dificultad de interiorizar las buenas prácticas integradas.
Es más fácil que se asuma todo aquello requerido por el marco legislativo que
aquello que no está claramente exigido por la ley. En cualquier caso, no se
interioriza la conducta.